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  Noticias del mundo de la Técnologia | Con globos y drones, el futuro de Internet apunta a la estratósfera

Para multiplicar sus millones de usuarios, empresas como Facebook y Google quieren conectar a todo el mundo sin cables, con naves no tripuladas.

Hasta ahora, los gigantes globales que proveen contenidos y servicios a través de la Web se han abstenido de proveer, a la vez, conexión a Internet. Pero eso podría cambiar. Tanto Facebook como Google trabajan en diferentes proyectos para ofrecer acceso a la red mundial en zonas a las que no llegan aún de modo adecuado las tecnologías habituales (redes cableadas o celulares). Y el sitio elegido por estas megacorporaciones –y por otras como el fabricante de aviones Airbus y la aeroespacial Thales– para sus nuevos desarrollos es la estratósfera.

La zanahoria que eleva a estas firmas tan alto en el cielo es un filón de cientos de millones de personas que estarían contentas de acceder a Internet, pero habitan en zonas desfavorecidas, que carecen de la infraestructura necesaria. La ecuación es: más usuarios conectados, más clientes. Allá van entonces Google y Facebook. El primero ya tiene alrededor del 90% de las búsquedas. La red social alcanza los 1.150 millones de usuarios.

Con su proyecto Loon (alocado, en inglés), Google está probando desde hace exactamente un año una red de globos aerostáticos que surcan las alturas, muy por encima de la línea de vuelo de los aviones comerciales, a unos veinte kilómetros sobre la superficie terrestre. Los globos de Loon andan libres de toda atadura, aunque su altura es controlada desde la tierra en cada momento para mantenerlos, siempre, a una altitud en la que haya vientos que los mantengan en la zona que tienen asignada.

En un comienzo, los globos Loon eran capaces de intercambiar datos de modo inalámbrico entre ellos, desde y hacia estaciones terrenas y también desde y hacia antenas ubicadas en las casas de quienes probaban el sistema. Pero, apelando a la tecnología LTE, ya han logrado conectarse de modo directo con smartphones: ahora, al menos en pruebas, es posible acceder a Internet vía Loon desde un teléfono.

De este modo, además de llevar Internet allí donde no hay, Loon podría servir de complemento a las redes LTE actuales, afirmaron líderes del proyecto a la revista Wired. Quienes agregaron que es posible que el año que viene se llegue a una prueba piloto en la que haya en el cielo entre 300 y 400 globos dando conectividad a zonas determinadas.

Otra opción que está cubriendo Google es la de brindar conectividad mediante drones. Por eso hace dos meses compró Titan Aerospace, una compañía estadounidense con apenas una veintena de empleados (Facebook intentó comprarla antes) que desarrolló prototipos de naves no tripuladas propulsadas con energía solar capaces de mantenerse en el aire por unos cinco años.

Y, como para no dejar dudas de que en las alturas hay una valiosa veta, Google puso 500 millones de dólares para quedarse con Skybox Imaging, una empresa que sin modestia declara que desarrolló y puso en órbita “el satélite más pequeño del mundo para la captura de imágenes de alta resolución”. Se supone que, en manos de Google, satélites de ese tipo podrían usarse, además, para dar conexión a Internet.

En el otro rincón del ring, Facebook, junto a otras firmas como Nokia y Samsung, fundó el año pasado Internet.org, una entidad que persigue el objetivo de llevar Internet a la mayor cantidad de habitantes del planeta. Para esto están pensando también en las alturas y consideran varias opciones, aunque, por ahora, los drones parecen la prioridad.

En Internet.org piensan que estas naves no tripuladas pueden volar a una altura ideal (18.000 metros) para entregar una señal potente a una gran superficie y fuera del alcance de vientos fuertes. A la vez, creen que los drones son más fáciles de controlar que los globos, y que a diferencia de ellos y de los satélites, se pueden recuperar para repararse y reutilizarse.

A estas iniciativas deben sumarse las de compañías menos vinculadas a Internet pero sí veteranas de las alturas, como Airbus, que en abril presentó una nueva generación de sus Zephyr, un vehículo dentro de la categoría HAPS, (por la sigla en inglés Seudo Satélites de Gran Altitud), naves híbridas entre satélites y drones, que se alimentan de energía solar y pueden abarcar áreas de cientos de kilómetros de ancho para dar a ellas comunicaciones, entre otros servicios.

En tanto, Thales, especializada en equipamiento aéreo, espacial y de defensa, avanza con su proyecto StratoBus, otro híbrido entre satélite y dron con aspecto de zepelín futurista capaz de ofrecer múltiples servicios (desde vigilancia a telefonía celular y transmisión de datos), con una gran autonomía y desde una posición fija a unos veinte kilómetros del piso. StratoBus será capaz de transportar cargas de hasta 200 kilos. Mide entre 70 y 100 metros de largo y de 20 a 30 metros de diámetro y el primer prototipo debería estar listo en cinco años.

Parece que la estratosfera se llenará de nodos de Internet en los próximos años.
Fuente: Agencias y @NextClarin | 30/6/2014